SERVICIO
Cuando termina una obra o una reforma, lo que queda no es suciedad normal: es polvo de construcción, restos de pintura, pegamento, precintos y protecciones plásticas. Es un tipo de limpieza distinto, con su propio proceso y su propia maquinaria, pensado para dejar el espacio listo para entrar a vivir o trabajar el mismo día.
En obra nueva o reforma integral, cada material necesita un trato distinto: el parqué recién barnizado no se limpia igual que un suelo de gres, ni una encimera de cuarzo igual que una de madera. Antes de empezar revisamos qué materiales hay en cada estancia para no usar un producto inadecuado que pueda dañar un acabado recién instalado — especialmente crítico en obra nueva, donde cualquier marca en un material virgen es mucho más visible que en una vivienda con uso.
Uno de los puntos que más valoran nuestros clientes es la coordinación de fechas: la limpieza final de obra solo tiene sentido si se hace justo después de que los operarios de la reforma terminen y antes de que entren los muebles. Nos ajustamos al calendario real de la obra, incluyendo margen para posibles retrasos habituales en cualquier reforma, en vez de fijar una fecha rígida que luego no encaje con el ritmo real de la obra.
El polvo de obra es más fino y penetrante que la suciedad doméstica — se cuela en rendijas, se posa varias veces tras el primer paso de aspirador y requiere repetir el proceso en distintas fases. Empezamos por lo alto (techos, lámparas, parte superior de armarios) y bajamos progresivamente hasta el suelo, para no volver a ensuciar lo ya limpio. Los restos de pintura o silicona en cristales se retiran con rasqueta, nunca rascando con objetos que puedan rayar el vidrio.
Un piso listo el mismo día: a diferencia de otros servicios, la limpieza final de obra tiene un objetivo muy concreto — que puedas mudarte o abrir el negocio inmediatamente después, sin polvo ni restos visibles de la reforma.
La limpieza final de obra requiere más mano de obra en menos tiempo que una limpieza periódica — normalmente se hace en 1-2 jornadas intensivas con varias personas a la vez, no en visitas cortas repartidas en el tiempo. Nuestro personal propio está habituado a este ritmo de trabajo concentrado, y coordinamos el equipo necesario según el tamaño real del espacio, no un número fijo de personas independientemente de la obra.
Aspiradores industriales con filtro para polvo fino de construcción, rasquetas profesionales para cristales, y productos específicos para retirar restos de cemento o cola de azulejo sin dañar el suelo. En superficies delicadas (mármol, parqué recién instalado) adaptamos el producto para no comprometer un acabado que puede ser muy reciente y sensible.
Realizamos limpiezas finales de obra en Barcelona ciudad y en L'Hospitalet de Llobregat, Esplugues de Llobregat, Cornellà de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí e Igualada.
Depende del tamaño y del estado en que quede la obra, pero un piso estándar suele completarse en 1-2 jornadas de trabajo.
Sí, la limpieza final de obra deja el espacio listo para entrar a vivir o trabajar de inmediato, esa es precisamente su finalidad.
Sí, usamos rasquetas y productos específicos para retirar salpicaduras de pintura, silicona y pegamento de cristales sin rayarlos.
La limpieza final de obra es un servicio puntual, no periódico, así que no aplica ningún periodo de permanencia.
Coordina con nosotros la limpieza final para el mismo día de entrega.
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